El experimento con fotografías y sonidos de bosques mostró que las personas son capaces de identificar cuánta biodiversidad hay con solo observar o escucha Caminar por un bosque es una experiencia multisensorial. El verde intenso del follaje, la luz filtrándose entre las ramas, el coro de aves al amanecer. Pero, ¿qué tanto captamos realmente la biodiversidad que nos rodea?
Un innovador estudio publicado en la revista People and Nature revela que las personas pueden reconocer los niveles de biodiversidad, tanto por la vista como por el oído. Y lo más curioso: los participantes fueron incluso más precisos evaluando sonidos que imágenes.
Adivina cuántas especies? con los ojos cerrados
No hace falta ser biólogo para notar cuándo un bosque está lleno de vida. En este experimento participaron 96 personas que fueron divididas en dos grupos.
Unos observaron fotografías de distintos bosques; otros escucharon grabaciones de esos mismos lugares. Luego, debían clasificar qué tan biodiverso les parecía cada entorno.
El resultado fue claro, mostrando que sus percepciones coincidían con la biodiversidad real que había sido previamente medida por el grupo de investigación.
El equipo ?liderado por el Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv)? encontró que el ojo humano se guía por colores, densidad de vegetación, luz y estructura del paisaje.
En cambio, el oído capta mejor la variedad de cantos, la melodía, el volumen y hasta la ?estacionalidad? del entorno (por ejemplo, los coros primaverales de aves).
Según Kevin Rozario, coautor del estudio, las personas reconocen cómo de melódicos son los cantos de aves, así como las características físicas del sonido, como el volumen o la percepción de estaciones.
Oír biodiversidad para diseñar mejor
Más allá de lo nuestros sentidos pueden percibir, el hallazgo tiene implicancias para la salud mental y el bienestar.
Este estudio refuerza hallazgos previos. En 2024, el mismo equipo demostró que la biodiversidad percibida ?no la real? mejora la salud mental a corto plazo.
A medida que crecen las ciudades y evolucionan los espacios naturales, el diseño de entornos urbanos ricos en biodiversidad visual y acústica podría mejorar las conexiones humanas con la naturaleza, favoreciendo tanto la conservación como el bienestar.
Aletta Bonn, investigadora del iDiv y coautora del estudio.
Tal como destacan en un comunicado del iDiv, esta evidencia abre la puerta a intervenciones urbanas que consideren lo que vemos y lo que oímos: calles más verdes, parques que canten, ciudades donde la biodiversidad se escuche.
Entre pájaros y personas: una conversación antigua
La próxima vez que pasees por un parque o una reserva, detente un momento. Cierra los ojos. ¿Qué escuchas? Si el canto de un ave te parece complejo, melódico y diverso, probablemente estés frente a un lugar lleno de vida.
Aunque el estudio es una ventana fascinante a nuestra percepción, el grupo de investigación reconoce la necesidad de futuras investigaciones con una representación demográfica más amplia para afinar y fortalecer estos hallazgos iniciales.
Lo que es claro es que la capacidad humana para sintonizar con la biodiversidad va más allá de lo que creíamos.
La ciencia confirma lo que muchas culturas ya intuían: la biodiversidad se observa, se siente, se escucha? y nos afecta. Oír la naturaleza es, en cierto modo, escuchar cómo estamos conectados con ella.